Diagnóstico efectivo: ¿qué miramos primero?
En la etapa inicial evaluamos el síntoma desde tres ángulos: origen visible de la fuga, función (cierre/abrir) y condiciones hidráulicas (presión y flujo). Por ejemplo, en un caso donde el grifo goteaba solo tras cerrar con fuerza, detectamos un anillo de goma agrietado. El diagnóstico incluyó foto previa, prueba de presión y una lista de piezas potenciales. Con esos datos presentamos al cliente opciones con el detalle de tiempo estimado y materiales requeridos para que la decisión sea informada.
Optamos por soluciones proporcionales: si una pieza se puede recuperar con limpieza y ajuste, esa alternativa se propone primero. Cuando la pieza muestra signos de fatiga estructural (microfisuras en cartuchos cerámicos, varios sellos dañados), recomendamos reemplazo con piezas equivalentes y documentamos el cambio para futuras referencias.